Conmueve en mi sentir, las fibras intimas del soldado que en el trasegar de su carrera, hoy tiene la fortuna y el honor, de asumir el cargo como comandante de la Sexta División del Ejército.
Destinación y honor, que agradezco al mando por su voto de confianza, al permitirme asumir el reto que el destino me presenta, en este momento glorioso de mi carrera militar.
Magnifica mi percepción, la evocación retrospectiva que permite la historia de la región y la participación significativa del ejercito, en los hechos más trascendentales de su vida republicana y contemporánea, especialmente en la última etapa de la violencia partidista, donde la dinámica del conflicto evoluciono hacia la gran amenaza terrorista que hoy conocemos y el cual somos responsables de extirpar definitivamente.
Pero que distinto el panorama político del momento y la estrategia nacional contra los enemigos de la patria; en buena hora, para la grandeza del ejército y la fortaleza de la institucionalidad, son otros vientos los que surcan esta tierra adolorida en sus entrañas, pero impetuosa en sus objetivos y digna en la ilusión de construir un futuro entrañable y proporcional a la calidad de sus gentes.
El entusiasmo popular no se disimula, hoy no se escatiman esfuerzos para respaldar la misión de las instituciones legitimas, en la defensa de la soberanía y la autoridad del estado, como ente rector de nuestras acciones, en pos de la defensa de los derechos ciudadanos de paz y convivencia pacífica.
Recorrer la jurisdicción e instalaciones de la unidad, obliga al máximo compromiso, pues es demasiado sencillo percibir la voluntad de lucha y el ambiente operacional de la Unidad Operativa Mayor.
Por eso, inmerso en esta amalgama de factores que han generado las grandes realizaciones y resultados de la unidad; como comandante, me comprometo a interpretar fielmente las directrices del Comandante del Ejército y trabajar incansablemente, para lograr disminuir la amenaza terrorista, a niveles que permitan mejorar la percepción de seguridad y recibir por gracia de esta condición, el incremento de la inversión y el fortalecimiento del desarrollo económico de la región.
Como es de conocimiento público, los departamentos del Caquetá, Putumayo y Amazonas, en lo que atañe a seguridad, son responsabilidad de la División que hoy asumo, departamentos que por su preferencial ubicación geoestratégica, están cargados de disimiles situaciones, que por fuerza de los hechos y dinámica de la amenaza, los han convertido en el escenario funesto, donde convergen grupos al margen de la ley, que han hecho del narcotráfico el combustible de una confrontación, que la unidad operativa mayor ha venido atacando con excelentes resultados y que hoy públicamente me comprometo a continuar en la misma labor, sin ningún tipo de contemplación.
Pero el Ejército, es apenas un elemento del poder de la nación, y en consecuencia, no solo a el se le pueden endilgar y responsabilizar de todos los aspectos atinentes a la seguridad. como autoridad militar, hago parte de la estructura jerárquica del Estado y es el concurso mancomunado de todas las instituciones, lo que al final permitirá, que sea el Estado el que triunfe sobre la amenaza, y no el protagonismo egoísta de una institución en particular.
En consecuencia, y aprovechando este espacio coyuntural de mi posesión, ofrezco a las autoridades eclesiásticas, civiles, de policía; así como a otros organismos de seguridad del estado, mi apoyo incondicional en todos los aspectos atinentes a las funciones propias de mi cargo. con su concurso, estoy absolutamente seguro, que mis responsabilidades al mando de la División y los frutos que de ello se recojan, permitirán que sea la población de los tres departamentos la beneficiada de nuestro trabajo armónico y coordinado.
Especial referencia quiero hacer a la misión cumplida por el señor brigadier General Jaime Calderón Valenzuela, comandante de la División saliente, por la fructífera labor en cabeza del cargo que hoy tengo la satisfacción de asumir.
Recibir el cargo, con sus ejecutorias será un reto adicional en la gran responsabilidad que hoy asumo. Reciba usted Señor General Calderon, en unión de su distinguida familia, los votos sinceros de agradecimiento por la deferencia en el preámbulo de esta entrega y por la sinceridad y profesionalismo en los detalles de la misma. Suerte en su nuevo cargo y estamos seguros que al final de la jornada cosechara los mismos éxitos de hoy.
A los hombres y mujeres desplegados en las áreas de operaciones, les envío mi fervoroso saludo de Comandante, mi reconocimiento a su esfuerzo y sacrificio, y el mensaje de solidaridad que la situación que afrontan amerita.
Recuerden, que su trabajo silencioso y abnegado en las agrestes montañas y selva de la jurisdicción, no es en vano, y la población así no lo exprese abiertamente y de manera efusiva, lo reconoce y agradece.
Aunque nos falta trecho por recorrer, en cuanto a seguridad se refiere, el panorama de hoy es distinto y con su compromiso, avanzaremos con firmeza en el cumplimiento de nuestra misión.
A los habitantes del Caquetá, Putumayo y Amazonas, solo les pido la colaboración y solidaridad que la tropa requiere, pues, reiterando conceptos de párrafos anteriores, esta es una amenaza terrorista del narcotráfico, personificada en las farc y delincuencia organizada contra la nación, a la cual al igual que las instituciones armadas, ustedes también hacen parte.
Finalmente agradezco a los presentes su solidaridad y apoyo moral en este momento, y ante las tropas en formación y Dios como testigo, espero corresponder al compromiso, tomar las decisiones acertadas ante la eventualidad y por sobretodo, prometo no ahorrar esfuerzos en el ejercicio de mi labor.
Gracias,
Brigadier General Leonardo Barrero Gordillo